Gaspar Fragari Cañamon agurra - Despedida a Gaspar Fraga en Cañamo
Hemen doakizuena Cañamon agertutakoa da, baina hemen errepikatzea ondo deritzogu, Gasparrek urteetan zehar egindako lan guztiarengatik. Gure elkartearen partez, Agur Gaspar eta mila esker!!
El articulo que colocamos hoy es una copia de la web de Cañamo, pero nos parece muy interesante duplicarlo aqui por la gran labor realizada por Gaspar durante muchos años. Adios y muchas gracias Gaspar, de parte de nuestra asociacion!!

Hasta luego, Freaky Molina

Cáñamo

 

 

Gaspar1

 

 

Gaspar Fraga, editor, nació en Barcelona en 1944 y murió en la misma ciudad el 17 de octubre de 2009.

 

 

El sábado 17 de octubre nos dejó Gaspar Fraga. Estudió Filosofía en la Sorbona, se las tuvo con los gendarmes en París el mayo del 68, y llegó a Gràcia en los años setenta; fue dinamizador y estimulador de la contracultura durante la transición, editor de riesgo, pieza clave del cómic underground barcelonés (la mítica publicación Rock Comix, por ejemplo), amigo de los músicos, organizador de conciertos y happenings, y pionero del periodismo musical español, del video independiente y de la televisión comunitaria. Fue quien plantó cara a la todopoderosa RCA cuando utilizaron sin permiso el famoso dibujo de Nazario para la portada de Take no Prisoneers, de Lou Reed, y también uno de los miembros fundadores de la mítica Unió Solar, que a mediados de los ochenta revitalizó la Festa Major de Gràcia. Escritor erudito, conversador inigualable, aventurero, activista incansable hasta los últimos días de su vida... Sin embargo, su discreción le mantuvo lejos de los escaparates esnobistas y, desde mediados de los noventa, se concentró en la dirección de la revista Cáñamo y la lucha antiprohibicionista. La hagiografía, por tanto, era necesaria, pero no nos quita la tristeza de tu pérdida. Tantos recuerdos, viejo maestro, tantos recuerdos...

 

Victor Nubla

Texto publicado en el semanario L’Indepent de Gracia, Barcelona, el viernes 23 de octubre de 2009

 

http://www.youtube.com/watch?v=iKciT-YMecg

 

Gaspar Fraga, activista en favor del cannabis

 

Gaspar Fraga fue un tipo valiente y a la contra. Cuando le diagnosticaron el cáncer que se lo llevó por delante el pasado 17 de octubre, demostró una vez más su bravura. En ningún momento, y las cosas resultaron duras, renunció a dar la cara frente a la muerte. Tampoco dejó de luchar contra la prohibición de la marihuana, y de denunciar la campaña que desde hace años condena el consumo de esa sustancia. Continuó al frente de la revista Cáñamo, que él mismo fundó en 1996, y mostrándose tan peleón y activo como siempre hasta casi su último día.

 

Pero antes de Cáñamo, subtitulada "La revista de la cultura del cannabis", Gaspar Fraga ya había manifestado su rechazo al orden establecido —quizá desorden, diría él— durante casi todos los 65 años que vivió. Fue de los que estuvo, y de verdad, en el ya legendario mayo parisino del 68. Anduvo por Marruecos antes de que "bajarse al moro" se convirtiera en negocio de los narcotraficantes del capital. Publicó un libro sobre Elvis Presley que todavía sigue siendo uno de los estudios más estimulantes sobre el más famoso padre del rock. Participó en los movimientos marginales madrileños que, precisamente influidos por esa música que hoy se ha convertido casi exclusivamente en negocio, intentaron agitar el ambiente gris y monjil que imponían los de toda la vida.

 

Establecido en Barcelona a principios de la década de 1970, continuó dando guerra. Entonces montó una editorial, Rock Cómics, que pasa por ser una de las pioneras del underground de la época En ella, además de ocuparse de Frank Zappa o Lou Red —también de sus adorados Rolling Stones— publicó dibujos de muchos de los dibujantes más rompedores de la época, entre los que destaca de modo especial el genial Nazario.

 

Y luego ya vino Cáñamo donde aparecieron contribuciones o entrevistas de gente tan poco convencional, pero solvente, como Antonio Escohotado, Fernando Sánchez Dragó, Juan Carlos Usó o Moncho Alpuente —entre otros muchos españoles—. Y hasta del descubridor del LSD, el suizo Albert Hoffman, o de Jonathan Ott o Thomas Szasz, dos de los más importantes estudiosos de los efectos de las substancias que modifican la conciencia.

 

El tono de la publicación es combativo —no podía ser de otro modo estando Gaspar Fraga detrás—, pero al mismo tiempo sensato frente a la insensatez ambiente. Su constante enfrentamiento a la prohibición del cannabis estuvo cimentada desde el principio sobre opiniones razonadas que sólo consideran disparatadas quienes se temen a sí mismos. La información que en todo momento proporciona acerca del autocultivo ha contribuido sin duda a mejorar el malestar originado por unas leyes difíciles de aceptar. Y sin bajar la guardia ni un solo segundo, porque la resistencia que Gaspar Fraga supo recoger —y vender, que todo hay que decirlo— en su revista continúa. Es lo que querría él, que nunca bajó cabeza aunque comprendiera, como escribió Machado, que a veces en las alturas uno está seguro de cosas que podrían no ser verdad.

 

Mariano Antolín Rato, Novelista y columnista de Cáñamo

Texto publicado en La Vanguardia, el viernes 23 de octubre de 2009

 

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Seguimos en la brecha, Gaspar

 

Cuando conocí a Gaspar Fraga, hacia finales de 1996 o comienzos de1997, vivíamos una época de nacimientos: Los primeros grow-shops, la Coordinadora Estatal por la Normalización del Cannabis, y la campaña “Contra la prohibición, me planto”, incluido el cultivo colectivo de la asociación Kalamudia, primero en ser cosechado con luz y taquígrafos. Los cannábicos catalanes llevaban mucha ventaja al resto y los demás tratábamos de ensanchar la llamada “brecha catalana”, abierta por ARSEC en 1994 con su histórico cultivo colectivo. Los veteranos nos mostraron el camino y el resto nos dispusimos a recorrerlo.

 

Estábamos pasando del eslogan a la acción directa, de la reivindicación a la puesta en práctica de lo que reclamábamos. Pero, además, aquellas iniciativas pioneras encontraron apoyo en una revista cannábica de difusión general, Cáñamo, que intentaba superar la que Gaspar y otros llamaban la “etapa panfletaria”. Durante mucho tiempo, Cáñamo fue nuestro altavoz privilegiado (en realidad, casi único) y Gaspar se convirtió en un asiduo interlocutor, que nos animaba, nos aconsejaba y, sobre todo, nos pedía que explicáramos lo que hacíamos, que argumentáramos, que hiciéramos agitación. Y así, charla a charla, porro a porro, me fui haciendo amigo de aquel hombre que al principio nos parecía una especie de abuelo Cebolleta del movimiento, pero que a la larga se mostró como un activista de primera fila, sin nada que envidiar a los jóvenes que llegaban pisando fuerte.

 

Y así fue hasta el último aliento. Una semana antes de su muerte, en una cena a la que acudimos un buen puñado de activistas de la causa cannábica, Gaspar demostró que seguía siendo el hombre lúcido y lleno de empuje que siempre conocimos. Nos habló de cómo la rebeldía le había llevado hasta allí y nos volvió a cautivar con el relato de una vida azarosa llena de enseñanzas.

 

Poco antes de la cena, le hicimos una petición. Hace tiempo que en la Federación de Asociaciones Cannábicas le venimos dando vueltas a la idea de crear una fundación antiprohibicionista por la normalización del cannabis, una plataforma seria y plural dedicada a la investigación, la divulgación, la reivindicación y todo tipo de actividades en torno a la planta de cáñamo y sus usos. Así que le pedimos permiso a Gaspar para ponerle su nombre a la fundación, algo que le hizo mucha ilusión, tanta que inmediatamente nos donó sus libros para comenzar a crear con ellos la biblioteca de la futura fundación.

 

Días después supimos de su muerte, que nos llenó de tristeza pero también de determinación. No sabemos si seremos capaces de llevar a cabo la tarea, pero haremos todo lo posible. Tenemos su ejemplo, su aliento, sus enseñanzas, sus libros y hasta su nombre. El tiempo dirá si estamos a la altura de la tarea. En todo caso, la futura fundación Gaspar Fraga ya es un nuevo reto con el que rendir homenaje a nuestro amigo rebelde. Porque no hay mejor manera de recordar a un rebelde que seguir luchando por su causa.

 

Martín Barriuso

 

 

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Me quedo con esos últimos encuentros lúdicos que compartimos hace sólo unas semanas, en el que creo, fue tu último viaje. Aunque diezmado físicamente prevalecía tu deseo de vivir, pero no sólo como un esfuerzo de aferrarte a la vida, sino, sobre todo, como una puesta en práctica, como una realización de la vida.

 

A pesar de los problemas físicos mantenías la lucidez de siempre y eras capaz de transmitir una energía que mucho sirvió para para cambiar el modo de percibir la teenfermedad y la vida de alguna persona que en situación similar a la tuya nos acompañó.

 

Para mí, y creo que para nosotros, has sido un ejemplo de como afrontar circunstancias que pueden neutralizarnos como personas. Así, habrá que ser rebeldes ante la vida y ante las muertes.

 

Dejas, ¿cómo no?, algunos proyectos inacabados. En los compartidos asumimos la tarea de su finalización, la asumimos como un colectivo de personas que poco a poco vamos logrando serlo y en el que, por tanto, no dejas de estar presente. De los proyectos personales, de los que hablamos, no era posible que una persona como tú, concluyera la vida sin proyectos en curso.

 

Cuando muere un amigo que a pesar de las circunstancias y avatares de la vida ha logrado vivirla intensamente, no cabe sentir tristeza porque ésta queda para con aquellos que no logran alcanzar unas vidas plenas y dignas de tal nombre. Queda sí, ese temporal dolor de los que compartimos tu pérdida. Nos decías: "no lloréis por mi, llorad por vosotros mismos".

 

Supongo que habrás emprendido el, hasta ahora, más alucinante viaje. Nos legas y legarás grandes cosas. Y, en fin, no quedará mucho espacio para recordarte, porque como ya era así, continuarás siendo una parte de nosotros mismos.

 

Kim Serra

 

http://www.youtube.com/watch?v=FICk0kPoIjU

 

Gaspar Fraga, pionero de la cultura cannábica

 

«Quiero hablaros de la rebeldía, porque la rebeldía es lo que me ha llevado hasta aquí; sin la rebeldía no hubiera existido ni la tierra siquiera, la rebeldía es la que derriba barreras y la que transforma la sociedad» afirmaba hace unas semanas Gaspar Fraga en su último discurso antes de fallecer el pasado sábado.

 

Infringió todas las normas, fue expulsado por agitador de varios países y recluido temporalmente en un psiquiátrico de Carabanchel bajo la Ley de Peligrosidad Social. Luchador infatigable y rendido amante de la polémica, Gaspar Fraga será recordado como el fundador y director de la revista Cáñamo, pionera en España y responsable en gran medida del florecimiento de la denominada «cultura del cannabis». Las ondas sísmicas de esa revolución también cruzaron el charco y propiciaron la fundación de revistas análogas en Latinoamérica.

 

Desde joven tuvo claro que su vida iría unida a la contracultura. Tras estudiar filosofía en la Sorbona y participar en las revueltas de mayo del 68 lanzando adoquines a los gendarmes, retornó a España para dedicarse al mundo del periodismo y la edición. Fue entonces cuando creó Rock Comics, editorial señera del cómic underground barcelonés y en la que publicó biografías de músicos como Frank Zappa, King Crimson y Lou Reed.

 

Su espíritu contestatario e inconformista le puso en el punto de mira de la censura, una posición de la que no se alejaría durante el resto de su vida. Él no se arrugaba ante nada, y esas agallas quedaron patentes cuando denunció a la poderosa RCA por copiar una de sus portadas para ilustrar el disco Take no Prisoners, de Lou Reed. Tras años de pleitos contra el poderoso despacho de abogados de la discográfica, consiguió demostrar la apropiación indebida de aquella ilustración.

 

Entrados los 90 Gaspar abanderó una nueva causa, la del asociacionismo por la defensa del consumidor de marihuana. A través de la Arsec y junto a otros fundadores –denominados irónicamente «socios doble cero»– planteó ante el Fiscal General del Tribunal de Cataluña una demanda por aquellos momentos insólita e inaudita: libertad para cultivar marihuana en un terreno delimitado con el fin de autoabastecerse. Esta demanda fue el comienzo de una avalancha de reclamaciones por parte de los consumidores, y el germen de que hoy en día el cultivo para el autoconsumo sea apenas perseguido.

 

Tras un viaje a Alemania Gaspar decidió emprender el proyecto de su vida. Reunió a todos los miembros de la asociación bajo una consigna: «Tenemos que abandonar el periodo panfletario y pasar a una fase normalizada. Os propongo la creación de una revista que llegue al kiosco». O lo que era lo mismo, un High Times a la española. Tenía la convicción de que los únicos beneficiados por la prohibición eran los traficantes, lo que sintetizó en un lema recurrente: «Droga prohibida, mafia agradecida».

 

Meses después, en junio de 1997, veía la luz el primer número de Cáñamo, primera revista dedicada a informar sobre el uso del cannabis y el resto de drogas, además de proporcionar información precisa sobre el autocultivo y contar con artículos de opinión firmados por médicos y abogados, entre otros colaboradores habituales. Sin hacer apología del consumo, la revista llevaba un rótulo en la portada que indicaba que era para mayores de edad, algo que evitó problemas con las autoridades en lo referente a la libertad de expresión. Cáñamo alcanzará los 150 números el próximo mes de junio.

 

La publicación causó un impacto inmediato, no sólo por su temática y por estar en los kioscos de toda España, incluyendo aeropuertos, sino también por su alta calidad visual y abundante publicidad. A través de Cáñamo se produjo un fenómeno de proliferación de artículos relacionados con el cannabis, la denominada parafernalia, que va desde prendas elaboradas a base de cáñamo, jabones y colonias hasta toda clase de artilugios para inhalar humo.

 

Como canal de venta de estos artículos a finales de los 90 comenzaron a surgir las grow-shops, que hoy día se cuentan por centenares en España y que están especializadas en la venta de semillas y útiles para el autocultivo. Prueba de que la revista contaba con un tejido amplio de lectores son los 60.000 ejemplares que ha llegado a distribuir y las ediciones en Portugal y Chile. Cáñamo se fue haciendo cada vez más popular, en parte por el hecho de que varias administraciones subvencionasen estudios para contrastar las virtudes terapéuticas de la planta. «Hemos instruido a jueces, políticos y policías», decía Gaspar.

 

No en vano, actualmente la jurisprudencia respecto al autocultivo de cáñamo ha cambiado significativamente hasta el punto de que, en más de una ocasión, las autoridades se han visto obligadas a devolver marihuana incautada a sus propios cultivadores por decisión judicial.

 

Poco antes de fallecer, sus amigos y compañeros de la Federación de Asociaciones Cannábicas le comunicaron la intención de crear una fundación antiprohibicionista que llevará su nombre. Lúcido e ilusionado, Gaspar decidió en ese momento legar su ingente biblioteca para el proyecto.

 

Hasta siempre, Freaky.

 

Jorge Escohotado

Texto publicado en El Mundo, el sábado 24 de octubre de 2009

 

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Sobre la actitud de los guerreros lakotas ante la enfermedad y la muerte

 

Una necrológica atípica en memoria de Gaspar Fraga

 

Conocí a Gaspar Fraga cuando ambos ya habíamos consumido gran parte -seguramente la mejor- de nuestra trayectoria vital. Sin embargo, muchas de nuestras las ilusiones seguían intactas. Incluso podría decirse que algunas habían reverdecido, y nunca mejor dicho. Gaspar era autor de la primera biografía sobre Elvis Presley escrita en castellano. El hombre que durante los 70 había fundado Rock Comix, una editorial independiente y alternativa que había publicado biografías de Frank Zappa, King Crimson, los Rolling Stones y Lou Reed (con una cubierta de Nazario que el líder de la Velvet Underground plagió en la portada de uno de sus discos). En aquellos momentos el infatigable reportero freelance y editor del álbum San Reprimonio y Las Pirañas -también ilustrado por Nazario y con un prólogo de Terenci Moix-andaba ultimando detalles para fundar la que había de ser la primera revista cannábica publicada en el Estado español y yo acababa de publicar mi primer libro, Drogas y cultura de masas (España 1855-1995). Nuestro encuentro pues estaba prácticamente cantado.

 

Desde que apareció el primer número de Cáñamo mi relación con Gaspar se fue estrechando al hilo de mis colaboraciones esporádicas en la revista y a medida que íbamos coincidiendo en alguna que otra fiesta privada y numerosos eventos cannábicos y antiprohibicionistas celebrados a lo largo y ancho de toda la geografía española: Barcelona, Córdoba, Tudela, Jávea...

 

Pasó el tiempo, Gaspar enfermó de gravedad y yo seguí su evolución desde la distancia. Hablamos por teléfono y él mismo me puso al corriente de su intervención quirúrgica, del tratamiento de quimioterapia recibido y de su franca mejoría. Me quedé con la impresión de que el veterano rebelde estaba dispuesto a plantar cara en proceso de nacimiento-muerte que llamamos vida hasta el final.

 

Hacía meses que no sabía nada de él y, temiendo que hubiera empeorado, a mediados del pasado mes de julio le escribí un correo electrónico para preguntarle por la resolución de una batallita librada allá entre finales los 70 y principios de los 80, aunque sólo era un pretexto para interesarme lo más delicadamente posible por su estado de salud. Su contestación no pudo ser más descarnada y desoladora:

 

De salud no me preguntes porque tengo una metástasis ósea degenerativa e irreversible. A mediados de agosto terminaré un segundo ciclo de quimioterapia, un bombardeo tóxico que me deja sin defensas, debilitado y deprimido, y que sólo sirve para frenar el avance del cáncer, o sea, para prolongar mi vida no se sabe cuánto tiempo más. Tiempo que según la comisión médica que me lleva no superará el año y medio o los dos años. ¡Vete a saber...! Lo más inmediato e importante para mi ha sido la contención del horrendo dolor que me paralizaba a base de opioides como OxyContin y OxyNorm, ambos derivados de la oxicodona, de los que tomo pautadamente alrededor de 100 mg diarios junto con otros medicamentos: antinflamatorios, corticoides, vitamina férrica antianemia, protector de estómago, etc.

 

Es por ello que estoy ante una fuerte disyuntiva: continuar el tratamiento quimioterápico de contención que tanto me mina y jode, que no es vida... o salir corriendo, abandonándolo todo, para ir a parar a algún lugar bonito, tranquilo y olvidado en donde morir como un perro sarnoso o como un anciano indio lakota, dependiendo de si tendré asistencia médico social o no. He pensado ir a la isla de La Palma, donde viví dos años cuando era niño, pero, como no es tomar un avión y ya está, todo dependerá del montaje que entrañe la movida hacia Canarias.

 

Lo siento, tú me has preguntado y considero una estupidez andar diciendo a quienes creo más o menos amigos que todo va bien y tal. La verdad, como siempre, por delante...

 

Gaspar me obsequiaba con esta incontestable lección de entereza, no exenta de amabilidad, pues a pesar de su estado me facilitaba el contacto con otro viejo guerrero indio que tal vez tendría respuesta para mi pregunta.

 

Venciendo ese extraño pudor que nos atenaza cuando las personas de nuestro entorno -incluso las más allegadas- enferman de cáncer y otras dolencias, y absurdamente nos lleva incluso a rehuirlas, a principios de septiembre volví a hacer otra ciberintrusión en la vida de Gaspar con una nueva excusa relacionada con mis investigaciones históricas y para enviarle saludos -otra excusa más- de parte de Mariano Antolín Rato, con quien había estado hablando por teléfono un par de días antes.

 

Hola pendejo -me respondió Gaspar-. De salud... Cada día con más achaques, hasta el achacón final. Aunque de vacaciones anduvimos, Sara y yo, por La Palma, la Isla Bonita, yo tirando del trolley de oxígeno porque nos albergamos en un hotel de Barlovento, que está en el extremo noroeste de la isla, por donde pasan los ciclones y anticiclones que los alisios traen a Europa, que está a más de 600 m de altitud. Nos recorrimos los impresionantes barrancos que forman geológicamente la primigenia superficie de lava de la isla. ¡Un viaje alucinante que recomiendo a cualquiera que le guste el tema volcánico y todo eso!

 

Cortés y amable como él solo, Gaspar también me decía que la víspera había estado entregado a la lectura de un antiguo artículo mío:

 

Estuve leyendo anoche tu artículo en ULISES sobre el Torremolinos de Leary... ¡Pobre hombre, lleno de sarpullidos, a saber qué comería en cualquier tasca de pescadores!

 

Tras ironizar sobre el origen de la extraña enfermedad que había aquejado a Timothy Leary durante su breve visita a España entre finales de 1958 y principios de 1959, se despedía ironizando nuevamente a propósito de la salud quebrantada, haciendo gala de un sentido del humor fuera de lo común:

 

Un abrazote sin besos ni apretones de manos, que dicen que la gripe nueva anda a esos acechos.

 

 

¡Gaspar, genio y figura!

 

Justo por esos días había estado revolviendo en mi archivo hemerográfico, localizando y reuniendo noticias de prensa publicadas sobre plantaciones de marihuana descubiertas por la policía en España. Y, dispuesto a no perder el contacto, le volví a enviar un e-mail preguntándole si podría interesarle para la revista una breve aproximación histórica sobre la represión del cultivo de cannabis. Su respuesta, como de costumbre no pudo resultar más alentadora:

 

Antes de que se te borre la propuesta que me haces, ¡¡¡adelante con ella!!! Ya te diré la extensión en páginas y tú verás cómo me resuelves (supongo que tirando de archivo ratonero) la aportación gráfica.

 

Precisamente en Cannabis Café este año andamos recopilando la creciente cantidad de confiscaciones, detenciones y “expoliaciones” de las autoridades competentes. ¡Ya les vale!

 

Empecé a redactar el artículo en cuestión a la espera de recibir sus instrucciones, que habrían de delimitar la extensión definitiva del mismo. Cuando tuve el texto acabado, y algo preocupado por la tardanza en dar señales de vida, le escribí de nuevo preguntándole si todavía estaba interesado en el texto. La respuesta de Gaspar fue fiel a su estilo:

 

Claro que sí, aunque a decir verdad, ahora mismo no me acuerdo de qué iría exactamente. Supongo que te refieres a un seguimiento histórico sobre confiscaciones a lo largo del tiempo... ¿No es así?

 

Discúlpame, pero temo que mi enfermedad crónica terminal degenerativa (ECTD) esté influyendo en mi capacidad laboral. Te agradezco lo comprendas si no te contesto a tiempo y esas cosas.

 

Vamos a ver... 15.000 caracteres (con espacios) y material gráfico de soporte. Plazo de entrega, márcalo tú mismo pues a no estar previsto tu artículo se puede encajar ad limitum cuando lo tengas listo. Si tienes alguna duda al respecto, ya sabes... aquí estoy.

 

¡Enfermo terminal como estaba, y se reconocía, y todavía pedía disculpas y comprensión por un olvido sin importancia, fruto de los efectos colaterales de la enfermedad y de la propia medicación! Personalmente, no conozco ningún otro caso que haya demostrado tanto celo e integridad profesional en medio de un momento tan crítico, delicado y emotivo.

 

Conté los caracteres con espacios del trabajo, sólo para comprobar que como de costumbre había rebasado el límite asignado. Sabía que Gaspar siempre transigía con mis pequeños excesos, siempre sabía cómo encajarlos, de modo que a principios de octubre le envié dos correos electrónicos, donde adjunté el artículo que finalmente titulé “La represión del cultivo de cannabis en España. Breve historia de un expolio continuado”, más un montón de imágenes para que pudiera escoger las ilustraciones que habrían de acompañar al texto.

 

Otra vez se abrió el silencio por su parte. No era propio de Gaspar dejar de acusar recibo siquiera. Me invadió la preocupación. Temía hacerme pesado, importunar en exceso con mis pendejadas a un amigo enfermo, aunque tenía la certeza de que si le molestaba con mis requerimientos me lo diría al instante, sin tapujos. Tal y como me había hablado de su enfermedad: "La verdad, como siempre, por delante..." Así que volví a contactar para preguntarle si había recibido mis dos correos electrónicos sin contratiempos, si el texto del artículo le había parecido adecuado en extensión y contenido, si las ilustraciones eran suficientes y apropiadas...

 

Dos días después me llegó a la bandeja de entrada un escueto e-mail de Joep Oomen, comunicando a todos los miembros de European NGO Council On Drugs (ENCOD) el fallecimiento de Gaspar, que había tenido lugar el sábado, 17 de octubre. Eso era todo.

 

Lamento no haber podido despedirme personalmente de él, pero al mismo tiempo me considero un privilegiado por haber podido mantener el contacto, aunque fuera desde la distancia, prácticamente hasta el día de su muerte. Me queda la duda de si le dio tiempo a leerse mi artículo y si le gustó. Pero eso, ahora que se ha ido, ya no importa.

 

Dicen que los libros, los periódicos, las revistas, la letra impresa en general, no son más que un simulacro de recuerdo, una especie de prótesis para recordar, un intento desesperado por hacer un poco más perdurable lo que es irremediablemente finito... Si es así, y no lo dudo, estoy seguro de que Gaspar, a pesar de haber traspasado la frontera y encontrarse ya donde vayan los espíritus de los viejos guerreros lakotas después de muertos, pervivirá entre nosotros bastantes años más.

 

Juan Carlos Usó

 

 

http://video.google.com/googleplayer.swf?docId=9019071240802711280&hl=es

 

 

Gaspar Fraga, director de ‘Cáñamo’

 

Gaspar Fraga, director de la revista Cáñamo, falleció el 17 de octubre, a los 65 años, tras una larga enfermedad. Por sus venas corría sangre del POUM, al que había pertenecido su padre, represaliado tras la guerra. Durante su “exilio voluntario” en Francia estudió Filosofía en La Sorbona, hasta que lo expulsaron del país por su activismo en las jornadas de Mayo del 68.

 

De la misma manera que regresó por los Pirineos, salió por el Estrecho. En Marruecos vivió como un hippy y conoció a fondo la sustancia que marcaría su vida: el cannabis.Una foto que le hizo un colega, donde aparecía en chilaba y con un porro en la mano, fue interceptada por la policía franquista. Dio con sus huesos en un psiquiátrico.

 

Referente alternativo

 

A principios de los setenta montó en Barcelona la editorial Rock Cómics, pionera del underground americano en España, donde publicó biografías de Frank Zappa, Rolling Stones y Lou Reed, junto con trabajos de Nazario, Terenci Moix y otros autores barceloneses. Pero si por algo es conocido Gaspar es porque tuvo la intuición de llevar al quiosco una idea extendida pero todavíamarginada: normalizar la marihuana. A finales de 1996 nacía Cáñamo.

 

Cáñamo, revista para la cultura del cannabis, llegó a vender decenas de miles de ejemplares y se convirtió en un referente alternativo. Por sus páginas pasaron Albert Hofmann, Jonathan Ott, Antonio Escohotado, Peper Ribas o Alexander Shulgin. Desde la publicación, que sigue editándose, se impulsó el cultivo personal de cannabis, el nacimiento de las grow shops y batallas legales que cambiaron las costumbres y los consumos de los españoles.

 

Gaspar no perdió nunca la conexión con la contracultura, a la que sirvió fielmente como editor, periodista y agitador cultural. Le gustaba citar a John Stuart Mill: "De la piel para adentro, el individuo es soberano". Fue coherente hasta el final de sus días.

 

Javier Esteban, director de la revista universitaria "Generación.net" y autor de "El derecho a la ebriedad"

Texto publicado en El País, el miércoles 21 de octubre de 2009

 

 

 

 

APRENDIZAJES Y SENSACIONES

 

Durante la ceremonia de despedida de Gaspar, Cáñamo preguntó a los presentes qué habían aprendido de Gaspar y qué sentían ante su pérdida. Estas son sus respuestas. Es sólo un ejemplo del legado que nos deja.

 

 

ALMUDENA CASTILLO (CÁÑAMO)

De Gaspar he aprendido a combinar rebeldía y risa como actitud ante la vida.

Me siento triste por la pérdida, feliz por haberle conocido y disfrutado de su genialidad.

 

 

FERNANDA DE LA FIGUERA (ARSECA/FAC)

Con Gaspar he compartido muchas cosas, somos de una misma generación, incluso yo soy un poco más mayor que él. He aprendido mucho de él, el sentido del humor y la serenidad a la hora de enfrentarte con los problemas, de discutir y de dar tus razones para defender tus ideas, tu libertad y tu individualidad, y, sobre todo, la rebeldía de la que él presumía y de la que yo he presumido también siempre.

 

Me siento muy bien por él y muy mal por mí y por todos. Muy bien por él porque creo que en estos trances lo mejor que te puede tocar es que sea un camino rápido, y muy mal por mí y por todos nosotros porque creo que hemos perdido una voz muy importante.

 

JOSE CARLOS BOUSO

He aprendido muchas cosas, ingenio, creatividad, buscar salidas donde parece que no las hay, humanidad y gamberrismo… de todo un poco. Estoy consternado, como casi todos.

 

JOSÉ AFUERA (LA MACA)

De Gaspar he aprendido la paciencia y la sabiduría, el saber expresarse, el apoyo, todas esas cosas que siempre nos dio sin casi conocernos.

Triste. Está claro que hay gente que le toca mucho más que a mí, pero triste.

 

ENRIC JOSA CAMPS (TULI, ICC)

Valoro su manera de decir las cosas sobre todo, más importante es cómo decía él las cosas y las visiones que tenía, iba más allá, incluso la rebeldía del día a día, luchar ante lo que uno quiere hacer porque lo quiere hacer. Eso es lo más importante. Y la manera de comunicarse, era un comunicador tremendo. Lamento mucho no haberle escrito el artículo que le prometí sobre una manera que yo tenía de fumar, yo lo he llamado el guasabi.

 

Me siento liberado porque tuve la oportunidad de despedirme durante la cena que organizamos, le di dos besos y le dije que eran dos besos de despedida porque seguramente ya no nos volveríamos a ver, y él lo sabía. Entonces hoy me siento más bien aliviado, porque ese dolor que él tenía ha desaparecido.

 

 

KIM SERRA (CÁÑAMO)

Es difícil decir en pocas palabras lo que he aprendido de Gaspar. Por ejemplo, esta última etapa ha sido una lección para nosotros. La manera de asumir la enfermedad. Desde luego no tenía ningunas ganas de morirse, pero también la manera de asumir el hecho mismo de la muerte es la actitud que él siempre tuvo ante la vida, esta actitud de rebeldía es la misma actitud ante la enfermedad y ante la muerte ¿no? O bueno, ante las vicisitudes difíciles que ha tenido a lo largo de su vida. Desde luego un espíritu muy vivo, con mucha vida. Compaginándolo al mismo tiempo con una gran capacidad intelectual, nos ha aportado mucho en la manera de pensar y en la manera de hacer. Eso de ir trabajando y siendo un poco más que los individuos, algo más colectivo. Este momento nos ha dolido mucho por la amistad que hemos desarrollado en este tiempo, es difícil en la vida establecer estas relaciones.

 

Me siento con el dolor de perder a una persona querida. Pero es una cosa puntual, es más importante lo que queda después con nosotros que la desaparición física.

 

 

 

 

ELISABETH (CÁÑAMO)

De él he aprendido a ir aceptando las cosas como vienen, pero no por esto quedarte inmóvil, sino seguir ahí, seguir con tus opiniones, seguir con tu lucha cuando crees que merece la pena, y una presencia de ánimo que no sé si yo tendré cuando me llegue el momento.

 

Me siento fundamentalmente triste, se ha ido alguien que no sólo era importante para la revista sino para todos nosotros en cada momento. Es una persona que se echa en falta, solamente saber que no le voy a poder ver dentro de un mes como era lo previsto… pero él tenía más presencia de ánimo que nosotros y esto es lo que va quedando también de una persona, que ante momentos tan duros siempre asumió la realidad e intentó luchar contra esto. Ya lo empiezo a faltar.

 

 

XAVIER PRETEL (FAUDAS)

Intelectualmente he aprendido mucho de él, leyendo, he leído muchos artículos suyos, hablaba mucho con él, me ha dado muchas ideas, me ha aclarado muchos conceptos… Pero sobre todo lo que he aprendido de él es la constancia, mantener las convicciones, luchar por ellas, yo creo que ha sido su constante. Ha mantenido una línea a la que ha sido fiel toda su vida, a pesar de todo, a pesar de ser detenido, a pesar de ser criticado, de ser vilipendiado. Ha sido el mayor aprendizaje.

 

Me siento mal, una pérdida. Lo malo es que en este mundo de las drogas y la prohibición hemos perdido tantas personas que las pérdidas son cada vez más normales, y las vives con más normalidad.

 

 

JORDI CEBRIÁN (CÁÑAMO)

Le debo haber entrado en la revista, haber empezado a escribir y entrar en la militancia canábica. Yo creo que de Gaspar todos debemos aprender su rebeldía, sus ganas de vivir, su lucha por los derechos de la gente, y el hecho de no rendirse ni ante la enfermedad ni ante nada, sólo por eso ya es un gran ejemplo.

 

Estoy hecho polvo, como todos, con mucha rabia por la puta muerte, es horroroso, pero bueno, dentro de todo estoy seguro de que él hubiera querido que estuviéramos contentos y fumándonos algo en su memoria.

 

 

SATIVORRO (CANNABISCAFÉ)

He aprendido sobre todo a tener bastante amueblada la cabeza, siempre que escribía cualquier cosa razonaba mucho las cosas, hablaba o escribía y estaba todo bastante meditado ya. No era como otras personas que se tiran a la piscina aunque no haya agua. La experiencia que tenía lo demostraba, haber vivido mucho. Te hacía comprender muchas cosas.

 

Estoy bastante jodido porque dentro del activismo nos ha dejado un legado muy bueno, nos ha dado un mapa con el destino a seguir. Por desgracia no ha podido ver esta meta de la normalización, pero nos ha dejado unas pautas bastante buenas y bastante camino hecho.

 

 

 

CARULO (CÁÑAMO)

Es muy difícil resumir lo que he aprendido de él. El otro día nos dio una lección a todos. Y ahora comprendemos los cojones que le echó, y el valor sobrehumano que hizo, viniendo a la cena homenaje que le hicimos los de Cannabiscafé enganchado a su máquina de oxígeno. Estuvimos todos los que pudimos, aunque hubieran venido muchos más. Esa noche nos regaló su último discurso. Y nos regaló pequeños retales de su vida, en los que quedó claro como rebelde. Lo que aprendí aquella noche fue el afán de superación de no dejarse derrotar nunca hasta el último momento. Lo pudimos ver todos los que estuvimos allí. Al principio, no pudo ni entonar unas frases de una canción que quiso cantar y acabó hablando con una voz alta y grave, fue de menos a más. Esa es la lección que aprendí el otro día. Ha sido un gran cabrón hasta el último momento.

 

Me siento mal, triste. Pero bueno, es lo que hay, la muerte forma parte de la vida y hay que aceptarlo. A todos nos llegará y hay que tomarlo como ejemplo, hacer tus cosas y una cosa que empieces acabarla hasta el último momento, hasta el último aliento, aprovechar la vida hasta el último segundo. Y eso es lo que ha hecho Gaspar. Ha luchado desde que nació hasta el otro día en que luchó para explicarnos aquello.

 

 

FEDE

Conocí a Gaspar en el año sesenta y ocho en París, él fue expulsado a Gibraltar y Tánger y demás. Para mí fue un amigo y un luchador incomprendido.

 

 

PATRICIA DÍAZ CERVANTES

Para mí fue una gran persona, lo he visto poquitas veces pero lo he pasado muy bien con él. He aprendido mucho de él. Sólo con mirarle ya te transmitía.

 

 

CLAUDIO FELIÚ

He aprendido muchas cosas de él. Lo conocí hace treinta años, yo tenía veinte. Hemos hecho de todo juntos, montar las fiestas de Gracia, montar la revista… Me ha enseñado mucho. Con él comenzamos a experimentar con todo tipo de sustancias y a disfrutar de todo, como era él. Yo lo consideraba mi mejor amigo.

 

 

PEDRO CALDENTEY (CÁÑAMO)

He aprendido a ser buena persona y gran conversador. Me siento muy triste, pero bueno, yo también estudié filosofía como él, entonces sé cuál era su actitud ante la muerte y ante la vida y, por tanto, estoy también contento, tal como lo estaría él, y así de valiente.

 

 

ORIOL ROMANI

De Gaspar aprendí su buena disposición, fue uno de mis primeros entrevistados cuando hice mi tesis doctoral sobre el cannabis, a finales de los setenta. Un tipo abierto, cordial, y a partir de ahí… la cordialidad, el estar dispuesto a tirar con lo que sea, con buen rollo y buen feeling con la gente. Al mismo tiempo la capacidad de organizar cosas concretas, como quien parece que no hace nada. Esto también me parece fundamental en un país en el que todo el mundo se pone tantas medallas y resulta que al final los que trabajan son otros. Él tenía estas dos cosas, fundamentalmente, y le agradezco mucho lo que hizo conmigo, yo era un jovenzuelo antropólogo que acababa de salir de la facultad.

 

Me he quedado un poco jodido, porque últimamente lo veía poco, y la cercanía generacional también te toca un poco. Y pienso que, no sé si llamarla mezcla entre ideología, cultura y sociedad, siempre acaba cobrándose las biografías intensas, pero bueno, la sensación de tristeza ha quedado sobrepasada por el hecho de que ha sido un tío que ha vivido intensamente y yo creo que a él gustaría eso, que lo despidamos con cierta alegría.

 

 

MARTÍN BARRIUSO (PANNAGH/FAC)

De Gaspar he aprendido que cuando la quieres liar hay que liarla en serio. Lo que decía de superar la etapa panfletaria yo lo tengo clarísimo, como uno de los centros de nuestra actividad. El medio también es el mensaje y hay que usar medios potentes para potenciar causas potentes. Y luego a tomarse las cosas con filosofía, en el sentido más amplio de la palabra. Me siento triste.

 

 

JAIME FARRÁS

De Gaspar he aprendido que se puede hacer lo que a uno le dé la gana toda su vida, y que sólo es cuestión de proponérselo, no ser demasiado ambicioso y no pretender que eso que tú quieres vaya a ser la gran panacea o el gran éxito, sino simplemente por el placer de hacerlo y de defender tus ideas, y pienso que Gaspar lo que hizo fue eso, vivir su vida en medio de todos nosotros felizmente hasta el último día. Me da envidia, me gustaría poder morirme tan tranquilo como se ha muerto él.

 

 

FERRÁN CASABONA (GOOD HOUSE SEEDS)

De Gaspar he aprendido a tener paciencia, el día a día, que nada se resuelve en dos días, y muchos amigos. Que las cosas se hacen con amigos. Había calidad humana, era persona.

 

Me siento triste, porque hace poco enterramos a Chus, que era un amigo, distribuidor de Cáñamo, activista de los pioneros, también hace poco enterramos a Joaquín, de Reus, y dices “empezamos a ser mayores ya”, empiezas a ver que las cosas cambian, que parece que no cambian, pero cada día cambian un poquito.

 

 

JORDI BRICKER (CÁÑAMO)

He aprendido mucho sobre el mundo editorial trabajando con él, pero también he aprendido que se puede tener una visión de la vida que es la de rebelde con causa. Aprendimos con Gaspar que realmente tener una visión, tener una ilusión y trabajar duro en ello puede dar resultados y puede funcionar cuando realmente hay una fuerza motriz detrás, y Gaspar era esa fuerza motriz. Eso es lo que aprendimos de él, que con él, como comandante, podíamos todos navegar en esa barca y llegar lejos. Ese ha sido en esos últimos años su legado y esa es la parte con la que nos quedamos. Eso y la parte de trabajar prácticamente hasta el último día de su vida.

 

Sobre todo, me alegro por él, que ya le tocaba un descansito. Creo que mi tristeza está bastante temperada por esa creencia de que él realmente ahora está libre para seguir su camino y que, de alguna manera, todas las cosas que ha hecho en esta vida le van a servir muy bien en las próximas.

 

 

XAVIER ARANA

Gaspar, viejo militante capaz de transmitir, con su sabiduría socarrona, renovado entusiasmo en la lucha por las libertades y la dignidad de las personas. Claro ejemplo de rara avis en riesgo de desaparición.

 

 

VIRGINIA MONTAÑÉS (ENCOD)

Gaspar demostró en todo momento que es posible hacer un trabajo profesional y reivindicativo al mismo tiempo, disfrutando de ello y manteniéndose firme ante los vaivenes de la vida y la política. También nos enseñó que la generosidad con el conocimiento aporta más conocimiento y respeto que la tacañería intelectual y a dar espacio y respeto a las nuevas generaciones. Me siento huérfana.

 

 

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Oswaldo Perez Cabrera

Me enteré del fallecimiento de Gaspar, me ha afectado mucho a pesar de que era algo que hasta él tenía claro que iba a pasar. Mando mis condolencias a toda su familia y todos los colaboradores de la revista, yo he pensado mucho en ellos. He puesto un link en viejo blues www.viejoblues.com/Bitacora/node/9926 y en facebook. Estoy trabajando en los artículos que me encargó, se los dedicaré a su memoria, era un verdadero luchador y sobretodo una gran persona.

 

 

Lluís Capdevila Juan (La Cañamería Global S.L.)

En este instante, a través de la web de la revista, me entero del transito de GASPAR FRAGA, hombre honesto y gentil de buena voluntad. No me cabe ninguna duda que en estos mismos momentos estará teniendo un buen Viaje.

 

 

Chucky y Camila (Bogotá Colombia)

Gaspar. Solo unas horas bastaron para que fueras mi amigo. Y lo eres. A veces no se necesita mucho tiempo para sentir cariño por alguien. Y sentir que se le extraña. Te mando un abrazo grande, con la misma emoción con la que nos despedimos la otra vez en Bogotá. Buen viaje, y recuerda que aquí en Colombia siempre tendrás amigos que te recuerdan.

 

 

Olaf (Green House)

My condollances. I wish you and the Canamo family a lot of strength in this time.

 

 

Franco Loja (Green House y colaborador de Cáñamo)

Deepest condolences from the whole Green House crew Moises

 

 

Gremi de Comerciants de Productes per l 'Autocultiu del Cannabis

El Gremi de Comerciants de Productes per l 'Autocultiu del Cannabis dóna el còndol a un dels agremiats, Cañamo, per la mort de Gaspar Fraga aquesta setmana. Salut i força.

 

 

Hugo (Director Soft Secrets Spain)

Quiero transmitir el pésame de todo el equipo Soft Secrets. Lamentamos profundamente la muerte del decano del periodismo cannábico español. Fue un gran patriarca antiprohibicionista y jovial.

 

 

Sandra (Advanced Hydroponics of Holland B.V.)

Our deepest sympathie.

 

 

Mila (Pollinator, Amsterdam)

What a shock, your e-mail in memory of Gaspar. Such a wonderful warm human, a friend and even though we never saw each other a lot I have the fondest memories of shared events. Such a big heart he had. I wish you and his friend and family the strength to continue that is what he would have wished. I send you a big hug and hope we will meet in the near future. Much love.

 

 

Phil Kilv (Weed World Magazine, Coventry - United Kingdom)

I am sorry to hear of your sad loss and of course we will run the article in the December issue of Weed World. Our thoughts are with you all.

 

 

Heiko (Green House Seeds)

Very sad news to hear Gaspar has passed away. May he rest in peace. We wish to express our deepest condolences to his family and the entire canamo staff. I have posted your letter on our website, I hope that's ok. www.greenhouseseeds.nl/shop/index.php?dispatch=news.view&news_id=22#22

All the best from Arjan and the greenhouse crew...

 

 

Pascale & Franck (La Maison du Chanvre, Lyon)

Thanks for letting us know ... We are so sad too for this loss ... We met Gaspar a couple of times during the past years, we know he was a good man, and that he did a lot for the movement ... Keep up the good work with Canamo.

 

 

Marga (Distribuciones Marianas, L’Hospitalet)

Avui he llegit a la Vanguardia una columna en la que recorden qui va ser el gran Gaspar. Molts petons allá on estiguis, Gaspar.

 

 

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GASPAR FRAGA – IN MEMORIAM

 

October 17th 2009 saw the end of one of the most significant contributions to the antiprohibitionist fronts in Spain and Europe of the past decade. Gaspar Fraga González, founder and director of Cañamo magazine, shed his mortal coil and peacefully departed on his final trip, surrounded by his loved ones, at the age of 65. His long battle with cancer had broken his body, but not his will. As the Commander of the Cañamo vessel, he stood at the helm until the very end, inspiring those around him with his strength and determination in the face of adversity. His remains were put to rest in his beloved city of Barcelona to the music of his also beloved Frank Zappa and the adulations of the many present. He is survived by his two wifes, Sara and Mari Carmen, his daughter Lidia, two grandchildren, and many loving friends.

 

The passing of Gaspar Fraga marks the end of an era that began in 1997 when the first issue of Cañamo hit the stands and became an immediate hit. Over the course of 142 issues and 12 years, Gaspar became the face of pro-cannabis antiprohibitionism in Spain and abroad, and worked actively in promoting the magazine’s stated goal of normalization by means of information, producing a huge body of written work between articles, research and his contributions to the Cannabis Cafe online community. He also contributed actively with European drug law reform group ENCOD and was often called upon to appear on TV to counter the anti-drug spokespeople, which he did with such demolishing efficiency that they often ended up agreeing with him.

 

Gaspar Fraga was a scholar of great eruditeness trapped in the body of a charming and boyish rebel to the bone. For many years, he was a rebel without a cause, banned from his native city of Madrid by the Franco regime for being a young long hair with a bad attitude. He went to Paris and studied philosophy at the Sorbonne, worked as a, paparazzi, model, current and fashion photographer and journalist and tossed pavement in May of 68. In 1970 he moved to Barcelona, to the neighborhood of Gràcia, where he became actively involved in the city’s flourishing counterculture as the editor of the underground Rock Comix, and in the 80s he made a decisive contribution to recovering the traditional festivities of Gràcia, which today congregate over a million people over the course of nine days every August.

 

But it was Cañamo that truly gave cause to his rebellion. Under his guidance, the impact of the magazine has gone further and longer than anyone could have expected. As Commander of Cañamo, Gaspar brought us to the very moment of truth, but for reasons known only to the higher powers, has left us to take this historic step without him. His legacy is now ours to uphold, and he was confident we can. Rest in peace, dear friend, we will not let you down.

 

Thank you,

 

Jordi Bricker, La Cañamería Global

 
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